Hay músicas que se escuchan y músicas que se respiran. La bossa nova es de las segundas: suave, lenta, íntima, como una conversación al atardecer. Nació en Río de Janeiro a finales de los años cincuenta, en los apartamentos de la zona sur, donde un grupo de jóvenes músicos quería una samba más tranquila, con acordes de jazz y letras de poesía. El resultado fue un sonido nuevo que conquistó al mundo sin levantar la voz.
El nacimiento de un sonido nuevo
El momento clave fue 1958, cuando el cantante João Gilberto grabó «Chega de Saudade», con música de Antônio Carlos Jobim y letra de Vinícius de Moraes. Su forma de cantar —bajito, casi susurrando— y su guitarra con un ritmo nuevo sorprendieron a todo Brasil. Al año siguiente, la película «Orfeu Negro» llevó la bossa nova a Europa y a Estados Unidos. Y en 1962, «Garota de Ipanema» —la chica de Ipanema— se convirtió en una de las canciones más famosas del mundo.
La bossa nova toma su ritmo de la samba, pero lo calma: menos tambores, más guitarra, y una voz que no grita. Sus letras hablan del mar, de la playa, del amor que se va y del amor que llega, con imágenes sencillas y poéticas. No es música de fiesta: es música de tarde, de ventana abierta, de café. Por eso se escucha tan bien sola y en silencio.
Jobim, Vinícius y João Gilberto
Tres nombres sostienen la bossa nova. Antônio Carlos Jobim, el compositor, escribió melodías que hoy son clásicos del jazz mundial: «Garota de Ipanema», «Corcovado», «Desafinado». Vinícius de Moraes, poeta y diplomático, puso las palabras: sus letras son poemas cortos sobre el amor y el mar. Y João Gilberto, con su voz baja y su guitarra, inventó la manera de tocarla. Sin ellos tres, la bossa nova no existiría.
La bossa nova también abrió la puerta del mundo a la música brasileña. Después de ella llegaron la samba, el jazz brasileño y los músicos de todo el planeta que quisieron tocar como Jobim. Hoy se escucha en cafés de París, en hoteles de Tokio y en radios de todo el mundo. Para entender su raíz, escucha la samba, su madre rítmica; y para sentir el Río que la vio nacer, conoce la historia del Cristo Redentor, que mira la ciudad desde arriba.
Cómo empezar a escucharla
Empieza por lo esencial: el disco «Chega de Saudade» de João Gilberto, de 1959, y «Getz/Gilberto», de 1964, con el saxofonista estadounidense Stan Getz. En ese segundo disco está la versión en inglés de «Garota de Ipanema» que cantó Astrud Gilberto y que se escuchó en todo el planeta. Escúchalos con calma, sin hacer otra cosa: la bossa nova se disfruta despacio, como se disfruta mirar el mar.
Después sigue con Jobim al piano, con Vinícius recitando sus poemas y con las voces nuevas que mantienen viva la tradición. Y si visitas Río, camina por Ipanema al atardecer: la playa, el morro Dois Irmãos al fondo y una bossa nova sonando en un bar es la postal completa. Brasil tiene muchos sonidos —el forró de la Festa Junina, los tambores del Carnaval— y la bossa nova es el más suave de todos.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «bossa nova»?
Significa «nueva manera» o «nuevo estilo» en portugués. Era el nombre que los jóvenes músicos de Río dieron a su forma nueva de tocar la samba.
¿Cuál es la canción más famosa de la bossa nova?
«Garota de Ipanema», compuesta por Jobim y Vinícius en 1962. Es una de las canciones más grabadas de la historia.
¿La bossa nova es lo mismo que la samba?
No. Nació de la samba, pero es más lenta, suave e íntima, con acordes de jazz y voz baja. La samba es más rítmica y festiva.
¿Qué disco recomiendan para empezar?
«Getz/Gilberto», de 1964, con Stan Getz y João Gilberto. Incluye «Garota de Ipanema» y es la puerta de entrada perfecta al género.


