Hay pocas imágenes tan conocidas en el mundo como la del Cristo Redentor: una estatua de Jesús con los brazos abiertos, sobre la cima del cerro del Corcovado, mirando la bahía de Río de Janeiro. Es el símbolo de Brasil, una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo y un lugar de peregrinación para creyentes de todo el planeta.
Pero detrás de la foto famosa hay una historia de casi un siglo, con un sacerdote, una princesa, un ingeniero y un escultor francés.
De una idea del siglo XIX a la inauguración
La idea nació a mediados del siglo XIX, cuando el sacerdote católico Pedro María Bos pidió a la princesa Isabel la construcción de un gran monumento religioso en Río de Janeiro. La idea quedó dormida durante décadas, hasta que en 1921, cuando se acercaba el centenario de la Independencia de Brasil (7 de septiembre de 1922), la arquidiócesis de Río de Janeiro propuso de nuevo una gran estatua en un cerro de la ciudad.
Se discutió si debía ir en el Pan de Azúcar o en el Corcovado, y se eligió el Corcovado por ser el más alto. En 1922 se colocó la primera piedra, y la estatua se inauguró el 12 de octubre de 1931, después de unos cinco años de obras. El proyecto inicial preveía un Cristo con una cruz en una mano y el mundo en la otra, pero se cambió por la figura de brazos abiertos, mucho más visible desde la ciudad.
Cómo se construyó
El proyecto fue del ingeniero Heitor da Silva Costa, con diseños del artista Carlos Oswald y la escultura del franco-polaco Paul Landowski; el rostro es obra del escultor rumano Gheorghe Leonida. Las piezas se subieron por el tren del Corcovado, el único modo de llevarlas hasta la cima, y allí se ensamblaron.
La estatua mide 38 metros en total, incluidos los 8 metros del pedestal: 30 metros de estatua y 8 de pedestal. Pesa unas 1.145 toneladas, está hecha de hormigón armado y revestida con millones de pequeños triángulos de esteatita, conocida como piedra jabón, un material resistente a la erosión. Se levanta a 710 metros sobre el nivel del mar, en el Parque Nacional de Tijuca, y fue diseñada para resistir vientos de hasta 250 kilómetros por hora.
En 2002 se instalaron escaleras mecánicas y ascensores para facilitar la subida, y en 2009 el monumento fue declarado Patrimonio Histórico y Artístico de Brasil.
Qué significa hoy
En 2007, el Cristo Redentor fue elegido una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, y desde entonces su fama no ha dejado de crecer. Para los brasileños es mucho más que un monumento: es un símbolo de acogida. Los brazos abiertos no señalan ni amenazan: abrazan la ciudad, y por extensión a todo el que llega.
Para los creyentes, la estatua es también un recordatorio visible de la fe que marcó la historia del país: un Cristo que mira desde lo alto, con los brazos abiertos, sobre Río de Janeiro. Desde su mirador se ven las playas de Copacabana e Ipanema, la bahía y la ciudad entera, y cada año suben miles de peregrinos y visitantes. Quien quiera conocer el contexto de esa fe, puede leer el cristianismo en Brasil: historia y fe hoy, las tradiciones de Navidad en diez países y qué es la fe.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto mide el Cristo Redentor?
38 metros en total: 30 metros de estatua y 8 metros de pedestal. Pesa unas 1.145 toneladas y se levanta a 710 metros sobre el nivel del mar, en la cima del Corcovado.
¿Dónde está el Cristo Redentor?
En la cima del cerro del Corcovado, en Río de Janeiro, dentro del Parque Nacional de Tijuca. Desde allí se ve toda la ciudad, la bahía y las playas de Copacabana e Ipanema.
¿Cuándo se inauguró el Cristo Redentor?
El 12 de octubre de 1931, después de unos cinco años de obras. La primera piedra se había colocado en 1922, con motivo del centenario de la Independencia de Brasil.
¿Se puede subir al Cristo Redentor?
Sí. Se llega en el tren del Corcovado o en furgoneta hasta la base, y desde 2002 hay escaleras mecánicas y ascensores que facilitan la subida hasta el mirador, a los pies de la estatua.


